Autor: Firma invitada
octubre 17, 2016

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“De las musas al teatro”

Queridos presentes: Antes de empezar mi discurso quisiera presentarme humildemente  y, sobre todo, pediros un poco de benevolencia y comprensión. Y paciencia, mucha paciencia. Y es que, aquí, ahora mismo, sobre la tarima, lo inundan a uno sensaciones encontradas: el miedo, que le encoge el alma y lo hace trémulo (estoy muerto de miedo, sí); pero, más si cabe, una ilusión y  determinación, que ayudan a encarar cualquier situación con humor especial. Gracias por vuestra generosidad.

Es claro que con este solemne acto no ponemos fin a nada. Sino que más bien pasamos a una nueva etapa: compañeros, hay que salir de la crisálida de la oposición y encarar con buen ánimo y con rigurosidad la vida profesional. Que esta ceremonia nos sirva, pues, de inolvidable puerta de entrada a la vida. Todo nuestro esfuerzo culmina hoy coronado por este inolvidable acto.

Quisiera centrar el discurso en la siguiente idea: De la inspiración (de la ingenuidad), al acto (a la realidad).

Me parece que la vida del opositor se presenta en tres fases:

1º.- Antes;

2º.- Durante;

3ª.- Y después de la oposición.

Pues sí, pienso firmemente que la fuerza motriz que rige esta travesía es, sin duda, la voluntad. Como decía mi querido don Enrique,Fernando, esto es una cuestión de querer y de aguantar”.

Esta es mi modesta confirmación: “siempre parece imposible hasta que se hace” decía Mandela. Exacto, en el empeño, la fuerza y la virtud.

Claro, a medida que daba forma a este discurso y colocaba su centro de gravedad en la idea de que el esfuerzo y la voluntad lo puede todo, me asaltó la siguiente cuestión ¿y la suerte? Quizá constancia y azar no sean términos en contradicción. A lo mejor se trata de conjugar ambas ideas. Y así me parece que cobra sentido la famosa cita de Ortega de que “yo soy yo y mis circunstancias…”. Pero esta frase no se entiende sin su coletilla final “…y si no la salvo a ella no me salvo yo”. Ahora yo mismo animo a mis alumnos a que intenten salvar esa circunstancia. Es lo que, con más o menos suerte, intenté hacer yo. Siempre desde la humildad y reconociendo que, a veces, es insalvable.

“Antes de”. Inspiración

En su bonita dedicatoria José María Chico y Ortiz y Juan Francisco Bonilla Encina decían aquello de “al que, en embrión, está soñando con ser opositor”. Por favor, cierra los ojos, ¿te acuerdas?  En mi caso reconozco que fue una fase de total ingenuidad, de total inspiración. Estaba yo de musas me parece. A todos nos dijeron, “será muy difícil…esto no es la carrera…tienes que dejar de salir 3 días a la semana…” pero es que la inocencia es atrevida y hasta que no se encuentra uno en travesía, no sabe en donde se ha metido.  Una cosa es imaginar y otra cosa, otra cosa es estar, vivir. Cada uno tendrá su historia. La mía es bien fácil. Nunca pensé en ser Notario (o eso creía yo), y nunca nadie me indujo a ello. Pero un día me di cuenta que el Periodismo no era para mí. De ahí a Derecho y durante unos años rumiaba en mi sesera: vas a ser Notario y déjate de gaitas. La oposición es como una difícil travesía en que se conjugan, yo creo, tres aspectos: el propio opositor, que ha de ser su propio capitán; el preparador, que es el navío que le ayuda a llegar a buena orilla; y la propia oposición, que es un inmenso océano. Y hay que conquistarlo.

Soy opositor

Y así pasamos de la inspiración al acto. Nos sentamos ante nuestro primer tema con todos nuestros aparejos. Con nuestro programa, ese implacable compañero que no nos abandona. Y se da uno cuenta que ni hay caoba, ni hay quilla, ni hay mástil ni hay nada. No hay popa ni proa. El opositor es un bisoño grumete ante lo desconocido y su inmensidad. ¿Qué hacer ante esto? Pues no hay otra que trabajar, que ir desde la imaginación, desde la inspiración al acto, al esfuerzo. Manos a la obra.

Durante esta etapa más o menos larga, me gustaría distinguir dos periodos: La época de estudio y la soledad y la clave: el examen.

La primera es ardua e interminable. La rutina se convierte en un molesto camarada inseparable. Molesto pero necesario. Yo creo que todos estamos de acuerdo en que el orden es fundamental para llegar a buen atraque en cualquier empresa. Pues la rutina, eso me enseñó a mí la oposición, ayuda a ser ordenado. Y el orden lleva a la eficacia.

Y entonces llega uno y se topa con esos temas tan queridos, que si el contenido del usufructo, que si las preciosas servidumbres legales, las reservas; y te preguntas cómo meter en un tema la Ley Cambiaria, ¿cuántos terceros hay? En esta tesitura no me resisto a compartir con vosotros la siguiente anécdota: Un día al llegar al tema de las obligaciones indivisibles me hizo gracia leer en las Instituciones de mi querido don Enrique, a propósito de la obra de Domoulin  la siguiente frase: “Imposible relegar al olvido la famosa frase que a tantos nos ha divertido leer en Castán: “No hay en el turbulento océano del Derecho, piélago más profundo y peligroso que el tratado de la divisibilidad e indivisibilidad”. Me quedé perplejo. Piensa uno en su ingenuidad, no por favor, ¿más difícil que los censos?, sí.

Pero lo que de verdad preocupa a todo opositor es el tiempo. En Notarías este es un tema a tener en cuenta. La rueda de la oposición es lenta y a veces el tiempo entre convocatorias se eterniza de forma exasperante para todos: para los opositores, sus familiares, para los propios miembros del Tribunal, que hacen un esfuerzo titánico. Por suerte parece que se va tomando conciencia de esto. Ojalá se mantenga así.

Y la soledad. Es la soledad del opositor algo que solo conoce aquél que la conoce. Pero no sería justo ensimismarse. El opositor no está solo. Tiene una legión, una cohorte o, si quiera, una sola persona, que lo acompaña y que lo trata y, como veremos luego, el agradecimiento es infinito.

Sin embargo el tiempo es un elemento inexorable. Y así llega un día en que, aunque no lo creas, estás delante del Tribunal. Y uno se lo juega todo a una carta. Todo empieza con el rumor de la convocatoria. Que se retrasa, que se adelanta (nunca se adelanta). Toda la maquinaria burocrática se pone en marcha de forma lenta pero irremediable. Interminables jornadas de estudio, simulacros que se repiten, nervios que templar.  Y llega el pasillo. Hacer pasillo, como se le suele llamar en nuestra jerga, es algo verdaderamente indescriptible.  La ansiedad, la presión y el paroxismo lo inundan todo. Olvídate de la tranquilidad, eso brilla por su ausencia. Y es aquí donde no puedo por menos que reconocer esa labor sosegada e imposible, como dice Marcos Serrano en su post “La perspectiva de un acompañante”, que realiza este sujeto invisible pero esencial: novios, novias, maridos,  mujeres,  hermanos, hermanas, padres, madres, preparadores. Durante toda la travesía están ahí, pero ahora, en este pasillo, se nota y en verdad se agradece. Gracias.

Cada uno lleva este momento como puede. Los hay que se pegan al Código y lo retuercen, lo miman, lo miran,  cualquier cosa menos soltarlo; otros que no paran de hablar con cualquiera que se encuentre a su vista, molestando al personal (culpable); los que se sientan y miran al frente, impertérrito, impasibles, muertos de miedo por dentro. Cada maestrillo su librillo. Cualquier cosa, pero salir adelante.

Sea lo que fuere, y en este volcán de sensaciones, una cosa sí hay que tener clara: es hora de energía y decisión. No hay vacilación que valga. Y puede salir mal, o mejor que salga bien, pero que no se diga, que no te digas, que no pusiste toda la carne en el asador.

Y así llega el momento. El bedel, esa inestimable persona que siempre se muestra cercano y amable, sabedor de la presión que cargan estos pobres chavales, canta tu nombre y vamos a la audiencia pública: vamos al teatro.

Como decía Baudelaire “una sucesión de pequeñas voluntades consigue un gran resultado”.

Así llega el momento, el día en el que después de estar delante del ordenador, refrescando constantemente la pantalla, hablando de lo divino y de lo humano, cualquier cosa menos lo que estás esperando, ese grumete se convierte en capitán, el barquichuelo es ya un poderoso navío, de poderosa estructura, y formidable quilla; y llegamos a nuestro embarcadero: Apto.  Repitiendo a Chico y Ortíz y su fina ironía: “te has convertido en listo oficial”.

Pero me dejo de poesía. La verdad es que ni mis compañeros ni yo no hemos tenido momento más feliz. Todo es un precioso follón. Amasijo de abrazos, besos por doquier, muchas lágrimas. Un verdadero jaleo. Acaba de terminar esta tormenta y parece, aunque solo parece, que no habrá mañana.

Un Nirvana pasajero. Imagino compañeros que os habrá pasado aquello de “oye, ¿qué se siente al aprobar?” es la pregunta más repetida después de años encerrado en una covacha desaparecido del mapa. Esa y la de…“¿pero  Quillo dónde te has metido? Te daba por perdido”. ¿Y bien? ¿qué se siente? En mi caso me he librado de un garrote que me encogía las entrañas (no sé si ese viejo compañero volverá el lunes con una bonita sonrisa…). Adiós ansiedad, adiós presión. Es tiempo de alegría y diversión. Vamos de nuevo, a la inspiración.

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Agradecimientos

Y ahora viene la parte de este discurso que merece la pena. La de la humildad, el reconocimiento y el AGRADECIMIENTO. Mis compañeros y yo queremos agradecer desde el corazón a todos aquellos que nos habéis apoyado siempre. Si opositar es cosa dura, acompañar al opositor, aguantarlo, ser su psicólogo, su amigo, su consejero, su confesor y esto me parece que no tiene precio.

En particular quisiéramos mencionar a los preparadores. El preparador. Una persona que te ayuda desde la nobleza, desde la generosidad, sin recibir nada a cambio. Que te sirve, siguiendo ese símil, de buque y salvavidas. Que se convierte en tu velamen y en tu timón. Compartiendo la experiencia, los conocimientos. Aconsejando. Pocas cosas más bonitas hay.

Manolo me pide que agradezca a Francisco David Hurtado Cañas todo tu esfuerzo por él. Así, gracias David. También a quien hoy es su padrino, Rafael Francisco Mestre Gómez.

Jaime también quiere  agradecer a sus preparadores, Juan Luis Ramos, Zacarías Candel y Antonio de la Esperanza todo lo que habéis hecho por él. Y a su padrino y compañero saliente de Simat de la Valldigma, José Parra González. Y yo particularmente y por partida doble a José que brevemente fue mi preparador en Madrid. Poco tiempo pero ya se sabe que lo bueno, si breve…

Begoña quiere que dé infinitas gracias a su preparador y salvador Pedro Fandos. Pedro, estas son las palabras que tu alumna te dirige: “Quiero agradecerte, Pedro, haberme sabido guiar por el difícil camino de la oposición y haber sido para mí un ejemplo de excelencia como jurista y, sobre todo, como persona. Gracias a tu generosidad hoy tomo posesión como Notario”.  También  a su padrino hoy Rafael Ferrer Molina.

De parte de Paco a José Manuel Rodrigo y a José Parra: Agradeceros todo el tiempo y todo el esfuerzo”. Y por supuesto, a su padre y padrino, y nuestro Decano, César Belda Casanova.

Juan Luis Mancha Moreno, Carlos del Solar Barroso y Andrés Sánchez Galailena, Conrado os agradece sinceramente toda vuestra labor y todo vuestro sacrificio. También a su padrino hoy, Delfín Martínez Pérez.

José Luis Mejías Sevilla y Enrique Pichot Gotarredonda, Henar os agradece todo lo que habéis hecho por ella. Y a José Nieto Sánchez, su padrino hoy.

Mirta también quiere agradecerte, Belén Fernández Blázquez, toda la ayuda y todo el afán puesto en su preparación. También a su padrino en este acto José Manuel Rodrigo Paradells.

Mi compañera Irene Laura me pide que agradezca a sus preparadores Clara Barberá Pichó, Pedro Domenech y Jorge Milz todo el esfuerzo que habéis realizado por ella. Todo el cariño y todo el tiempo dedicado. Y a su madre, compañera y hoy madrina, Luisa José Feijoo Martín.

Pero además y como no hay que olvidar a los preparadores de dictámenes, Begoña, Paco e Irene quieren que mencione y agradezca a Miguel Ángel Robles Perea y a Rafael Ferrer Molina las largas horas dedicadas.

Mi querida María José también quiere agradecer enormemente a sus preparadores Jaime Giménez Ballesta y Antonio Botía Valverde, quien además es su padrino, todo lo que han hecho por ella. Y yo también, porque ambos me han preparado y me han tratado con una valiosa hospitalidad y generosidad. Gracias de parte de los dos.

Antonio, María José me ha pedido que te dedique estas palabras: Antonio, quiero agradecerte la confianza y la dedicación que pusiste en mí, un día de San Juan de 2010 en el despacho de tu antigua notaría de Callosa de Segura. Brigi, mi hermana, se empeñó en que tenía que hablar con el Notario para que me asesorara. Bastaron 5 minutos para que tu fuerza y tu entusiasmo me contagiaran: yo ya no quería ser ni fiscal, ni registrador…quería ser Notario. Te quiero agradecer también la implicación que mostraste por mí; sin necesidad y ni tan siquiera sin beneficio alguno, mas al contrario, te tocó hacer temas y todavía más, darlos. Y sobre todo agradecerte la confianza ciega que siempre tuviste en mí. Me dijiste: vas a tardar 5 años, y vas a aprobar; y así fue: 5 años y 3 meses

Perdonadme ahora pero, muy brevemente, haré yo mis agradecimientos.

Agradezco a todos lo que siempre han estado a mi lado, en especial a mis hermanas (Aurora y Lole) y a mi hermano (Pedro), a mi cuñado (Javi) y a toda mi familia.

Con cariño especial a toda la Academia de Murcia, donde se te enseña a razonar y se te muestra un compañerismo y una amistad como en ningún otro lado. Muchas  gracias Murcia por acogerme como vuestro.

En especial, y además de Jaime y Antonio, a nuestros preparadores de dictámenes: Francisco Coronado, Luis Barnés (muchas gracias Luis) y Miguel Ángel Cuevas. De parte de María José y mía: Gracias.

A Arsenio Sánchez Puerta, mi preparador en Murcia. Gracias por cogerme siempre el teléfono. Gracias por aguantarme. Por relajarme cuando estaba trémulo. Gracias por todo.

A mí querida Clara. Eres toda pasión. Una mujer  excepcional. Gracias por ser sensible conmigo. Por ese esfuerzo que ambos sabemos y por  cambiar tu forma de preparar ajustándola a mi necesidad, a mi carácter. Gracias por enseñarme que el mejor preparador equilibra y también se ajusta a la sensibilidad de su alumno.

A mi madre, que es fuerte como un roble. Gracias por tranquilizarme. Por estar conmigo en los exámenes y comerte ese trago insufrible que supone el pasillo. Gracias por esos momentos de ciega confianza. Eres la mujer más generosa que conozco.

A mi padre. Por fin: mi compañero. Mi luz, mi guía, mi lucero. Nunca me dijiste que hiciese notarías. Siempre me dejaste decidir por mí mismo. Esa sabiduría te ennoblece y te convierte en exitoso padre. Gracias por ser mi amigo. Por enseñarme a ser un Hombre. Gracias por inculcarme el amor por la Historia, por Roma. Gracias, padre y padrino, por estar siempre a mi lado. Por ser mi ÉMULO.

A mí querido amor. Mi querida Marta. Ahora, felizmente, mi preciosa mujer. Gracias por comerte toda la oposición. Por ver el principio, vislumbrar el final y fundirte conmigo en mil besos cuando llega. Todo llega contigo a mi lado. Gracias por tu amor y por tu admiración. Gracias por ser siempre mi CAIA.

Por fin y para terminar quiero recordar a mi querido don José Enrique Gomá Salcedo, quien me escucha desde el cielo. Tristemente acertaste cuando en nuestra primera cita me dijiste, lacónicamente, “a lo mejor tienes que cambiar de caballo a mitad de carrera”. Te agradezco en el alma todo lo que me enseñaste. La profundidad de las instituciones, la importancia de la naturaleza jurídica. Echo de menos mil cosas. Pero sobre todo, sentarnos y hablar sobre romanos. Al final lo conseguí y como me dijiste una vez, citando a Lope, “De la inspiración al acto Fernando, de las musas al teatro”. Va por ti Don Enrique.

Moltes gracies. Muchas gracias.

Fernando Pedro Romero Fernández de Henestrosa. Notario de Onil (Alicante).

 

El Reglamento Notarial regula la toma de posesión en los Artículos 36 y siguientes. La costumbre dicta que en las tomas de posesión en cada Colegio Notarial dirija la palabra al auditorio el primero en el escalafón de entre los destinados al territorio de ese Colegio. Diez han sido los nuevos Notarios que han obtenido plaza en el Ilustre Colegio Notarial de Valencia en esta promoción y entre ellos, el honor de ser el primero, el mejor situado, ha recaído en Fernando Romero que ha aceptado compartir con notaríAbierta, en esta sección Firma Invitada, con todos nuestros lectores y con todo el colectivo notarial su discurso para tan emotivo e inolvidable momento. Fernando ha tenido el detalle, que le honra, de recoger los agradecimientos de sus nueve compañeros de promoción y ahora de Colegio. La lectura de su discurso nos ha hecho sentir el Notariado, a los que ya formamos parte de él desde hace más o menos años, como si fuéramos una gran familia, pero abierta a la sociedad a la que servimos. ¡Que perdure ese espíritu o que se recupere y que se extienda¡. Gracias Fernando por compartir algo tan especial y tan íntimo. Enhorabuena a estos diez compañeros y a todos los demás que tomaron posesión el mismo día 14 de Octubre de 2016, en el resto de los Colegios Notariales españoles.

Acerca del autor:

Firma invitada – ha escrito posts en NotaríAbierta.


 

 

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