Autor: DBaylos
febrero 29, 2016

Vivimos en tiempos apresurados.

Entre mirar el correo electrónico, el guasap, tuiter, cara libro, las noticias, y alguna página de Internet, todo debidamente notificado en los telefonitos (que ahora son, al parecer, inteligentes) con todo lujo de destellos luminosos, pitidos, silbidos y vibraciones, queda poco tiempo para pararse a pensar y valorar lo que se firma en nuestros despachos.

Queda poco tiempo sí, pero quizá no os deis cuenta de que, cuando se acude a la notaría para otorgar una escritura de compraventa y subsiguiente préstamo hipotecario, estáis hipotecando, nunca mejor dicho, vuestra vida para los próximos treinta o cuarenta años.

El título de estas líneas viene a cuento porque alguna vez me ha ocurrido que al dejarle al prestatario las escrituras para que se las lea con tranquilidad, para poder así, después de su pausada lectura, intentar aclararle todas las dudas que pudiera tener, el acelerado prestatario, telefonito en mano, mejor dicho telefonito en ambas manos tecleando con sus pulgares como un poseso me ha dicho : ¿dónde te firmo? Y claro comprenderéis que a mí no me tiene que firmar en ningún sitio (quizá si se tratase de una poeta luminosa como Idea Vilariño le hubiera contestado que me firmase en el corazón).

Si nuestra función fuera recoger firmas, comprendo que la pregunta anterior podría tener sentido. No, no recogemos firmas: Asesoramos, aclaramos dudas, enfocamos los asuntos para que se ajusten a la voluntad declarada de las partes, damos fecha cierta a los documentos, identificamos a los clientes, comprobamos la titularidad de los bienes objeto de venta, las facultades de los apoderados, la existencia de cargas y un sinfín de cosas más que no enumero aquí para no cansar al lector.

Así que preguntad al notario, preguntad una vez, y otra vez más y aún otra más. Todas las veces que haga falta. Estamos para serviros y asesoraros. Ya tendréis tiempo de  contestar a un guasap, ver las redes sociales o haceros una autofoto cuando salgáis de la notaría con las ideas claras de lo que habéis consentido y firmado.

Daniel Baylos Hernán-Pérez @danicendojez

 

Acerca del autor:

Notario de Puertollano (Ciudad Real).

DBaylos – ha escrito posts en NotaríAbierta.


 

 

2 Comentarios

  1. El colmo de lo que cuentas lo viví no hace mucho en una notaria y en medio de una firma. Se trataba de un traspaso de local de negocio, con los 3 interesados y sus adlateres, así como los 3 abogados. El inquilino, que iba acompañado de su letrado pero ese día no parecía confiar mucho en el, después de que la notaria leyera la escritura, le hizo una pregunta. Que era una chorrada y se la habían explicado antes, pero como era una pregunta la Sra notaria empezó a explicarle pacientemente de nuevo su duda. Y en medio de la explicación, sonó el teléfono, que no era de ninguno de los 3 abogados que estábamos allí (que respetuosamente los teníamos en silencio), sino … Del “preguntante”! Y como es de esperar en este loco mundo… Lo cogió! Y se puso a charlar con alguien dejando a la notaria con la palabra en la boca. Sinceramente, me pareció tan tremendo que se lo dije y sólo después de unos segundos en los que dudo, al final se dio cuenta y colgó. Lamentable!
    Pero es el mundo en el que vivimos, en el que alguno parece que no pueden vivir sin conectarse al mundo a través del móvil. A ver si ahora, con un anuncio de la tele que reclama que no pasa nada por dejar el móvil un ratito, la sensatez vuelve y nos enteramos de que hay ciertos lugares donde no se puede estar y no estar al mismo tiempo. Y la lectura de una escritura es uno de esos lugares.
    Enhorabuena por la entrada!

    1. Muchas gracias por el comentario. Es cierto que esta vida hay tiempo para casi todo, solo hay que saber elegir el momento adecuado.
      Saludos cordiales.

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