Autor: Firma invitada
septiembre 27, 2020
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Siempre se ha dicho que eres más serio que un notario, una profesión con el sello de clásica y tradicional. Pero no es así.

Hemos encontrado de todo en esta singladura notarial española. Notarios jóvenes, notarías de reciente incorporación conectados en red que reflejan una imagen muy moderna de la profesión, notarios más expertos con modernas notarias de ciudad y los más mayores adaptados a las Nuevas Tecnologías.

La feria

En Sevilla, nos contaron en plena Feria, donde todo es diversión y alegría, jolgorio y fiesta que a la Caseta del Colegio Notarial, le llaman: “El Santo Entierro”, quizás no sea para tanto por lo que hemos visto en este libro.

Un cuento

En cierta ocasión, fue una señora a una notaría, con un hijo pequeño, que no llegaría a tres años, para otorgar un “poder para pleitos” por algún problema que ella tenía. El caso es que, al comenzar a dar lectura al documento, el niño, que estaba sentado, en silencio, en el regazo de su madre, al ver, de pronto, a aquel “lector” ante ellos, abrió sus ojos como platos, e inmediatamente se volvió hacia su madre, le agarró la barbilla para que su madre se percatara de tal acontecimiento y no le pasará desapercibido y le dijo con expectación: 

-Mami, mami, mira, que nos va a leer un cuento…

Y la madre, sin inmutarse, le respondió:

-Si hijo si, está tu madre como “pa” cuentos…”.

Jóvenes notarios

En la localidad rural de Badolatosa, dependiente de la notaría de Estepa en la provincia de Sevilla hace ya años, un joven notario pelirrojo con cara aniñada, despeinado, fue a levantar un acta a una obra y habló con el encargado entre ladrillos y escayolas y se identificó. 

– Soy el notario.

– Si, si y yo el sargento de la guardia civil.

El gato

En una notaría de Castilla y León una mujer acude para hacer testamento. Hasta ese momento todo normal pero empieza el problema cuando la señora le dice al notario: 

-Todos los bienes para mi gato. 

El notario por mucho que le decía y le explicaba y le citaba numerosas leyes, la testadora, no oía nada y seguía a la suya. 

-Todo para él, todo para él, es mi único heredero. No tengo a nadie más, no tengo familia y él me quiere mucho. 

El notario se puso más serio, ante numerosas explicaciones que daba la cliente, y le dio la solución profesional y de buen asesoramiento al final. “Puede hacerlo a través de una Protectora de Animales y ellos se podrán encargar de todo”. La mujer entró en razones, hizo testamento y todos sus bienes que no eran pocos, un buen patrimonio que había amasado a lo largo de su larga vida, fueron para la Sociedad Protectora de Animales y se supone que para su misifú. ¡Qué buena herencia para el gato, mejor que la de algunos humanos que solo dejan deudas y marrones cuando se van al otro mundo!

La tuna

Una de notario tuno que no tunante. … Durante las fiestas de un pueblo levantino pueblo había un pasacalles de la tuna y lo típico rondar a las mozas del lugar. Había que firmar un poder urgentemente en la notaría y el notario que tenía su día grande con las galas tuneriles y del negro menester, tuvo que cambiar la pandereta por la pluma en cuestión de segundos. Se presenta en la notaría y como había tanta prisa en la firma, ni un segundo le dejaron para quitarse el uniforme, el de tuno, con jubón y beca incluido. No hay que contar nada de la cara que puso el cliente del poder.

 

El ayuno

Una pareja de unos señores de unos setenta años en un pueblo de montaña se presentan en una notaría para hacer testamento. El notario lo redacta todo, tiene los datos y parece que está claro… 

-Mañana se vienen sobre las 10 y no se le olviden el DNI cada uno y listos.

Y dice la señora:

– ¿Tenemos que venir en ayunas?

No es lo que parece

Un notario acude a una casa en la huerta valenciana para requerir, vestido, digamos, como van los notarios con su chaqueta y corbata, trajeado, y con la cartera en una mano. Dos perrazos le rodean gruñendo, mientras una señora mira por la ventana. Después de un buen rato que debió ser una eternidad, la señora sale de la casa y al saber que es el notario se disculpa y dice: 

-¡Es que pensé que era un testigo de Jehová¡

Nochevieja

En una Notaría de un pueblo de Castilla y León, un 31 de diciembre requirieron a la notaria, con carácter urgente, para acudir a otro pueblo que pertenecía al distrito pero a una distancia de 90 km, para levantar acta en una cantera de pizarra. La notaria salió del despacho en cuanto pudo, corriendo, sin darle tiempo a cambiarse de zapatos para ir apropiada al lugar. 

Una vez allí, salió del coche y tras presentarse al cliente, éste con sonrisa en la boca le preguntó que cómo había aparecido con esos tacones y ropa tan elegante a semejante encargo. Ella riendo le dijo que era capaz de trabajar así, y conforme pronunció esas palabras movió su pierna derecha para girar su cuerpo y divisar el terreno, metiendo  afortunadamente solo el pie en un socavón y manchándose hasta la rodilla de barro y cemento. 

Pasada media hora cliente y notaria terminaron el encargo, y éste, agradecido le dijo que se esperase que le iba a traer un regalo para llevar a su casa el día de Fin de Año. Cual fue la sorpresa de la notaria, que esperándose una caja de huevos, lo que recibió fue un cordero vivo y coleando, de tamaño considerable que el cliente esperaba que se llevase en el coche para la cena. Alucinando ella y tras agradecerle el detalle y convencerle de que era incapaz de viajar con semejante animal y mucho menos matarlo para comerlo, consiguió salir de allí hora y media después, con la carpeta y el bolígrafo, sin cordero y con restos de barro y cemento aún en la pierna y en los zapatos. Menudo fin de año.

La mili

En un lugar de Valencia, llama el notario al telefonillo del piso de un deudor moroso para requerirle de pago. Respuesta:  

– Aquí Fulano de tal, caballero legionario, dispuesto a matar o a morir. 

El notario solo tenía dos posibilidades: decir que se había equivocado de número y mandarla por correo o lo que dijo:  

-Aquí sargento Mengano, del 20 de Infantería, que sube a notificarle. Al final, acabó empeñado en ponerle una copa para que hablaran de la mili.

Herencias: la máquina de coser

En Don Benito, Badajoz, siete hermanos después de numerosas reuniones se ponen de acuerdo al final para una herencia de la madre. Todo repartido con bastantes problemas, pero hay acuerdo redactado. Van a firmar y una de las dos hermanas dice: 

– ¿Y la máquina de coser que tenía mamá en el soberao? 

– La tengo yo, dijo la otra hermana con rotundidad. 

El notario estuvo varios años en este pueblo extremeño y nunca se arreglaron los hermanos, tras la guerra abierta por la dichosa maquinita de coser.

National Notary

Entre las actas más curiosas que se han podido hacer en zona rural destaca la de una notaria que tuvo que fotografiar unas colmenas de abejas con sus correspondientes placas identificativas, para lo que se tuvo que poner y no le quedaba otra por su bien: el típico traje de apicultor. Por mucho que le decían: 

-Señora notaria usted no se preocupe que no le van hacer nada…

La verdad que lo pasó bastante mal, entre las abejas dando vuelta, un calor sofocante de verano, todo ello tomando nota, contando las abejas, las colmenas y haciendo fotos. Vamos un documental de National Notary a la española.

La boda

Imagínense, un viernes a la 1 de la tarde, esa notaría de Pamplona llena de clientes, a reventar, dos hipotecas, un testamento, una herencia, los empleados de los bancos, un público muy diverso y variado y lo que faltaba…  Aparece la novia por uno de los pasillos, ataviada de “gótica”, vestida de negro sobrio, con un modelo palabra de honor, que quitaba “el aire”, pelo negro, ojos sombreados… sin entrar en más detalles. Las caras de los presentes, de auténtica cámara oculta y la de la notaria, también. El novio iba muy discreto, con chaqueta, por su puesto oscura, para ir conjuntados para la ocasión. La ceremonia todo un espectáculo a lo reality show tv. Y es que una notaria está ya para todo, estilo gótico o renacentista.

Oposiciones y Whatsapp

Es cuestión de años. Rafael Leña a sus 84 años ha batido todos los récords de la historia notarial, debe ser el preparador más longevo. Leña dice que mientras tenga cabeza seguirá ayudando y colaborando con las más jóvenes opositores. Porque cabeza tiene para rato. Durante la pandemia y en pleno confinamiento se ha adaptado a todas las tecnologías. Una opositora de la Sierra de Huelva que no podía saltar de provincia le ha cantado los temas mediante videollamada de Whatsapp. Todo un mérito para ambos. Imagínense preparador que los próxima que cumpla son 85 y la joven con sus nervios por videollamada. Más adversidades imposible, está a prueba de fuego. 

La notificación

Un señor, requiere al notario, para que vaya a su casa a una hora determinada, en concreto a las 5 de la tarde. Decía que el vecino colindante de su casa había abierto una ventana, a su propio salón. Una ventana situada en lo alto de la pared, y que, tras esa ventana, estaba, un cuarto de baño o retrete, de ese vecino. El afectado manifestó al notario, que debería acudir a las 5 de la tarde, ya que el requerido, exactamente a esa hora, entraba en el cuarto de baño. El objeto del requerimiento, era exigir al vecino, que tapiara inmediatamente la ventana… Y en efecto, el notario, a las 5 de la tarde, llega al salón del requirente, y a esa hora se enciende la luz del cuarto de baño del vecino colindante. Luz que se ve a través de la famosa ventana.  El notario con su cédula de notificación, se sube a una especie de escalera que le deja el requirente, que por cierto desaparece inmediatamente, y una vez ahí, llama a la ventana.  

Del otro lado, el requerido, contesta, y pregunta que quien llama. El notario, le dice, quien es y el objeto del requerimiento. El requerido le dice, que está terminando de hacer sus necesidades y que espere a que termine. El notario, espera pacientemente subido en la escalera, a que el requerido, termine su “actuación”. Una vez terminado, el requerido abre la ventana, no para ventilar en esta ocasión, y el notario, le dice, si se puede identificar. El requerido dice que, en el cuarto de baño, entra sin DNI, el notario como puede a través de la ventana, le entrega la cedula de notificación, y le explica sus derechos. El requerido, coge la cédula subido a su inodoro, ya que la ventana, estaba en lo alto de la pared.

Esto y mucho más es notario de guardia.

La pareja de periodistas Javier Ronda y Marián Campra han recopilado más de 200 anécdotas ocurridas en más de un centenar de notarías de todo el país que arrancarán una sonrisa y hasta una carcajada del lector.

Testamentos, herencias, bodas, hipotecas, actas, oposiciones a notarías y un sin fin de curiosidades reales narradas por los propios notarios, entre lo estrambótico y lo esperpéntico, donde nos podremos ver a veces representados.

Peleas por una maquina de coser en una herencia millonaria, vivos que se hacen pasar por muertos en un testamento y esconden al difunto, un testamento donde aparece un gato, urnas funerarias en una hipoteca de un piso, bodas góticas en una notaría o en un balneario, bebés llorones  pero que se duermen con la lectura de una escritura de una compra de una vivienda, todo es posible en Notario de Guardia, la primera obra española de anécdotas sobre notarías.

El libro contiene una decena de viñetas más la portada del conocido viñetista Pachi (Sur de Málaga).

Los dos autores de Notario de Guardia son especialistas en anecdotarios y han escrito otras obras divertidas con éxito editorial sobre la Justicia, (De Juzgado de Guardia), Guardia Civil (Tricornio de Guardia) o Comunidades de Vecinos (Vecino de Guardia).

Acerca del autor:

Firma invitada – ha escrito posts en NotaríAbierta.


 

 

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