Desde que empecé a decir que me iba destinado como Notario a Pinoso, mucha gente me decía: “Pinoso es famoso por sus arroces”.

Sí, es cierto, es famoso y lo es por el arroz con conejo y caracoles. Prueben a buscar en Google.

Yo no como caracoles. Bueno, no los comía porque ahora sí que lo hago.

El caracol muere por la causa del plato al que acompaña, muere por el arroz al que le da su sabor, si de arroz con conejo y caracoles estamos hablando. Lo mismo ocurre con la langosta de la caldereta menorquina, que también muere por la causa, por eso siempre he preferido enfrentarme cara a cara a las langostas, antes de verlas disueltas en un plato sopero. Cuestión de gustos.

Algo parecido a lo que ocurre con el arroz y los caracoles, aunque tal vez no tan acusado, es lo que pasa con los caracoles en salsa de tomate, en salsa de almendras o con los picantones: las salsas se impregnan del sabor a monte del caracol y el caracol se convierte en algo secundario. Quizá la excepción sea el caracol a la brasa que cuando es bueno y está bien preparado, nos da la verdadera dimensión, el verdadero sabor del caracol con esa preponderancia del romero por encima de los demás aromas que nos pueda presentar.

Así que desde el minuto 1 de mi etapa como Notario de Pinoso, me dije: “Hay que comer caracoles, aunque no los hayas comido nunca y vencer la aversión, que mucha gente tiene al molusco terrestre por excelencia” (en realidad solo dije “si soy el Notario de este pueblo tengo que comer caracoles”, aunque luego te encuentras con mucha gente de aquí que tampoco lo hace).  Y así lo hice: hoy como caracoles cuando hay que comerlos y hasta los cocino pues a veces me los regalan. Ser Notario de Pinoso y no comer caracoles, es como serlo de Benicarló y no comer alcachofas, de Tudela y no comer espárragos, o de O Grove y no comer cigalas. Lo bueno es que a la hora de que vengan a visitarte los amigos creo que es mejor ser Notario de Pinoso, de Benicarló o de Tudela, antes que serlo de O Grove. Además, puestos a rechupetear, me quedo con esas cigalas, con unas nécoras o con unos percebes.

Por otro lado, suele decirse que los arroces de esta zona tienen un dedo de espesor (a lo ancho, claro está y teniendo en cuenta que hay dedos y dedos), pero no es verdad. Los arroces por aquí son una delgada capa de pocos milímetros de espesor y además se comen en la propia paella estableciéndose unas imaginarias fronteras entre los comensales (que se convierten en colindantes pero sin derecho de retracto), que se piden permiso para pinchar este trocito de conejo o aquél riñoncito que el de al lado o el de enfrente no se piensa comer. A la hora de sentarse a la mesa con gente con la que no hay confianza, suele preguntarse, y así lo hacen en la mayoría de los restaurantes, si se va a comer in situ o no. Recuerdo que a mí aquello, cuando llegué, me parecía ordinario. Ahora me parece lo más normal del mundo y  diría que hasta me parece extraño no hacerlo si alguien opta porque se nos sirva en los platos (que siempre se ponen para ayudarse con el conejo).

Pero hay un más allá del arroz con conejo y caracoles en la cocina de Pinoso porque también podemos deleitarnos con otros platos y postres:

Los gazpachos con conejo y caracoles.
Los ajos.
Los rellenos.
Los embutidos.
La gachamiga.
Las mollitas de conejo con ajitos.
Los taquitos de conejo con ajitos.
El conejo a la brasa o al ajillo.
El queso frito.
Las pastas y por encima de todas ellas la perusa.

El  mejor momento para darse una vuelta por Pinoso y conocer de primera mano la cocina de mi pueblo, porque Pinoso es mi pueblo (y para los Notarios, nuestros pueblos suelen ser sagrados, bueno sin llegar a un “yo por mi pueblo mato”, claro está), es el de la “Mostra de la cuina del Pinós” que tiene lugar a mediados de Febrero, todos los años desde 2001, por lo que la Mostra va ya por su XVI edición.

No debo mencionar a ningún restaurante en particular, todos son conocidos, clientes, amigos…y aunque podría ser parcial, no quiero y no debo hacerlo, así que no me detengo en ninguno y recomiendo la cocina de mi pueblo que no deja indiferente a nadie, porque en Pinoso se come muy bien.

Por supuesto todo pinosero les dirá que el mejor arroz o los mejores ajos o el mejor gazpacho es el que hace él o ella o su mujer o su marido o, sobre todo, su madre o su abuela. Yo no he pasado de preparar conejo con salsa de tomate y mi madre es gallega como lo era mi abuela, así que o me invitan (y de hecho lo hacen) o tengo que irme a un restaurante (que de hecho lo hago y bastante a menudo).

Hasta otra. Un abrazo.

Acerca del autor:

Notario de Pinoso (Alicante) desde 2008.
Notario de Es Mercadal (Menorca, Baleares) de 2005 a 2008.
Notario de Mondoñedo (Lugo) de 2003 a 2005.

Miguel Prieto Escudero – ha escrito posts en NotaríAbierta.


 

 

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