congreso
febrero 25, 2020

Congreso Notarial de Málaga

Como ya conocerán todos los notarios españoles, el Notariado español se está preparando para celebrar un nuevo congreso el próximo mes de mayo en la ciudad de Málaga. Siempre es buen momento para un encuentro entre compañeros de profesión y para compartir preocupaciones, inquietudes e ideas de futuro, pero el momento que actualmente vivimos, trufado de novedades legislativas, nuevas competencias notariales y grandes desafíos de futuro hace que la celebración de un congreso como este sea, aún si cabe, más útil y necesaria.

El congreso de Málaga se va a dividir en dos partes bien diferenciadas:

  • una primera parte, con una abierta proyección exterior, dedicada a los retos que en el campo jurídico plantea el envejecimiento de la sociedad y a las respuestas que deben darse a las específicas necesidades que suscita el incremento de la longevidad -materia en la que el Notariado ha demostrado siempre tener una gran sensibilidad y creatividad para procurar desde la actuación notarial la mejor protección para nuestros mayores;
  • y una segunda parte, de proyección interna o estrictamente corporativa, en la que se van a tratar cinco grandes bloques temáticos resultantes de las preferencias mostradas por el amplio número de notarios que han participado en la encuesta previa circulada por el comité organizador para la selección de las materias de mayor interés colectivo, a saber: contratación en masa, nuevas tecnologías, relaciones entre los notarios y los registros públicos, organización corporativa y estatuto del notario.

Se pretende que este congreso notarial no responda al esquema clásico de congreso articulado en torno a grandes intervenciones individuales planteadas como conferencias o lecciones magistrales. Lo que se pretende es, bien al contrario, celebrar un congreso ágil, en el que cada uno de los bloques temáticos antes señalados cuente con un tiempo limitado de exposición en el que todo el protagonismo sustantivo lo tengan, bajo diversas formas (breves ponencias, debates, presentaciones audiovisuales, etc.), las aportaciones realizadas previamente por todos los notarios que así lo deseen durante estos meses previos al congreso. A tal fin, a través de distintos canales -entre ellos este-, se va a pedir a todos los notarios de España que contribuyan a conformar el contenido de los cinco bloques temáticos o ponencias mediante el envío de comunicaciones que contengan sus opiniones, planteamientos o ideas sobre uno, varios o todos los bloques temáticos y sus respectivos subtemas. La aportación de cualquier notario, por sencilla o breve que sea, es relevante y necesaria.

Relación entre la función notarial y los registros públicos

El comité organizador del congreso ha tenido a bien designarme, junto con Concepción Barrio del Olmo y José María Navarro Viñuales -queridos y admirados compañeros- como ponente en la penúltima de las materias antes citadas: las relaciones entre los notarios (la función notarial) y los registros públicos. Un gran honor y una gran responsabilidad.

A veces pienso que el Notariado -corporación a la que humildemente tanto amo y respeto y tengo el inmenso honor de pertenecer- tiene como colectivo una irritante inclinación natural hacia la autoflagelación y la pesadumbre, como también quizás la haya tenido en otros momentos al ensoberbecimiento.  Estas dos inclinaciones nos impiden en ocasiones reconocer y evaluar en sus justos términos la realidad que vivimos y que contribuimos a crear.

Y esa realidad, por lo que aquí nos interesa, es que el sistema de seguridad jurídica español, cuyo mismo centro ocupamos por la específica función de control de legalidad que el Ordenamiento nos encomienda en la conformación y formalización de todo tipo de actos y negocios jurídicos, es un sistema que ha funcionado y sigue funcionando de forma muy satisfactoria y que ha contribuido de forma decisiva a la prosperidad de nuestra sociedad y al mejor ejercicio de las libertades civiles de los ciudadanos.

Y esa realidad es también que, como casi todo en la vida, este sistema del que podemos sentirnos legítimamente protagonistas y orgullosos es perfeccionable y puede y debe ser mejorado y adaptado a las nuevas circunstancias jurídicas, económicas y sociales de nuestro tiempo. Existen hoy disfunciones en el sistema, recognoscibles por todos, y se acerca el momento de enfrentarnos responsablemente a ellas para encauzarlas y evitar que continúen afectando negativamente a nuestro hasta ahora muy eficaz sistema de seguridad jurídica.

La ponencia congresual sobre la relación entre la función notarial y los registros públicos se subdivide, a su vez, en seis temas objeto de discusión:

  • La delimitación del ámbito competencial de notarios y registradores,
  • el principio de titulación pública,
  • el ámbito de la calificación registral y el control de legalidad notarial,
  • el acceso telemático al contenido de todos los registros,
  • la informatización de los registros con efectos jurídicos y las nuevas formas de publicidad registral,
  • y fórmulas para superar los conflictos actualmente existentes.

Cada uno de esos seis temas responde a una realidad actual en proceso de cambio y potencialmente conflictiva, a saber:

Las nuevas competencias atribuidas legalmente a los notarios en tiempos recientes (v.gr. en sede de jurisdicción voluntaria y en el marco de la protección de los consumidores en la fase precontractual de la contratación de préstamos hipotecarios).

La pretensión –promovida desde algunos sectores tanto españoles –y no de forma desinteresada sino por espurios intereses- como sobre todo de determinados países de la Unión Europea con sistemas de seguridad jurídica diferentes al nuestro- de modalizar el principio de titulación pública para el acceso al registro de ciertos actos y contratos, particularmente en la esfera mercantil.

La lógica exigencia del tráfico de evitar duplicidades y de depurar dejes y controles ralentizadores, puramente formalistas y alejados del momento de la prestación del consentimiento.

La ya muy larga espera por la habilitación de cauces adecuados para el acceso directo al contenido de los registros públicos con carácter simultáneo o inmediatamente anterior a la perfección de los negocios jurídicos y la consiguiente eliminación de las formas actuales de solicitud de información, arcaicas desde el punto de vista tecnológico y con puntuales pero graves fallas de seguridad.

Y la necesidad evidente de habilitar vías eficaces y leales de comunicación y coordinación entre notarios y registradores que coadyuven a solucionar las disfunciones existentes entre las funciones de ambos cuerpos (reales y con trascendencia para los usuarios) y marquen las líneas maestras de lo que ha de ser, para muchos años futuros, un sistema eficaz, seguro, eficiente, moderno y centrado en lo único que de verdad, en esencia, importa: el servicio público, el mejor servicio y utilidad para todos los ciudadanos.

Notarios y registradores tenemos en común, para empezar, una formación similar, el gusto por el Derecho privado (no lo olvidemos, la rama del Derecho que regula actos cotidianos y de gran importancia para la vida de las personas) y la conciencia clara de la relevante contribución que la seguridad jurídica hace a nuestro entero sistema social de libertades y bienestar. Esto debería bastar para redirigir el foco y trabajar juntos para mejorar. Cómo, de qué forma o en qué tiempos hacerlo…es justo sobre lo que queremos debatir. Y el debate franco, leal y abierto, con las aportaciones de todos, será ya un primer paso en la buena dirección.

En mi condición de vicedecana del Colegio Notarial en cuyo territorio va a celebrarse el congreso y de miembro de una de las ponencias que lo conformarán, me atrevo a pedir humildemente desde estas líneas a todos los notarios de España su participación en el congreso notarial de Málaga, bajo la forma tanto de su asistencia física a las sesiones del congreso en la capital malagueña  como de su contribución a las ponencias mediante el envío de cuantas comunicaciones consideren convenientes expresivas de su opinión e ideas sobre las materias que se van a tratar. Hablaremos y debatiremos sobre nosotros, sí. Pero lo más importante es que, hablando y debatiendo sobre nosotros, lo estaremos haciendo también sobre la alta función que el Ordenamiento nos tiene encomendada como servidores públicos y, por ende, sobre cómo habrá de ser el futuro de nuestro bueno pero perfeccionable sistema de seguridad jurídica preventiva.

 

María Teresa Barea Martínez es notario en Granada, vicedecana del Colegio Notarial de Andalucía y miembro del Comité Organizador del Congreso Notarial de Málaga 2020.

 

Sobre el Congreso Notarial de Málaga 2020 publicamos hace pocos días en notaríAbierta una entrevista a Valerio Pérez de Madrid Carreras, coordinador del Comité del Congreso en su parte puramente notarial. Puede leerse aquí.

Acerca del autor:

Equipo de redacción.

notariAbierta – ha escrito posts en NotaríAbierta.


 

 

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