La imagen inspiradora de la notaría de Formentera, según una leyenda (Foto: María Serra).
Autor: Javier González Granado
octubre 13, 2016

Formentera: Una notaría en el paraíso

Un paraíso en turquesa que te atrapa para siempre; podría ser un lema publicitario pero también podría ser la idea inspiradora de la creación de la plaza notarial de Formentera.

La notaría de Formentera fue creada en la Demarcación Notarial del año 1967 .

Una leyenda urbana cuenta que la decisión de establecer la notaría en Formentera vino precedida de una comida a la que asistieron los notarios de Eivissa, el Decano del Colegio y un ilustre invitado, el Director General de los Registros y del Notariado.

Siempre según la leyenda, la reunión se celebró en 1966 en Es Caló de Sant Agustí y la que sigue (u otra muy similar) es la imagen que tuvo a la vista el Director General antes de decidir que, definitivamente, la nueva plaza notarial de las Pitiusas se localizaría en Formentera y no en la Pitiusa mayor.

La imagen inspiradora de la notaría de Formentera, según una leyenda (Foto: María Serra).

La imagen inspiradora de la notaría de Formentera, según una leyenda (Foto: María Serra).

Los detalles de la leyenda, incluso el menú y los vinos degustados, los conoce y cuenta con gracia y sabiduría José Cerdá Gimeno, hoy jubilado y que fue el primer notario destinado en Formentera.

La llegada del primer notario con plaza demarcada en Formentera coincidió con el desarrollo de la industria turística que, a la postre, acabó con el sistema de economía de subsistencia en el que vivió Formentera hasta  la mitad del siglo XX.

El rigor del clima y la escasez de recursos exigieron a los habitantes de la isla, maestría en el ejercicio de las actividades diarias, en el mar, por supuesto, pero también tierra adentro. Algunos de los resultados de esa maestría popular forman hoy parte del acervo cultural de los formentereses y tienen trascendencia jurídica en el Derecho Consuetudinario.

Las fitas

Se trata de los mojones delimitadores de las fincas; a veces consiste en una cruz o marca tallada en la roca pero en su forma más típica y tradicional, la fita, es un conjunto de tres piedras planas semienterradas paralelamente.

La costumbre imponía que la piedra central era colocada por los dos propietarios de las propiedades a deslindar y a cada uno de sus lados se colocaban otras dos (llamadas testimonis) por dos vecinos ajenos al deslinde.

La denominada contrafita se sitúa en el vértice de la finca y asemeja un conjunto de dos fitas formando el ángulo en el que convergen los lideros.

Precisamente José Cerdá Gimeno, en “Costumbres jurídicas en las Pitiusas”, escribe acerca del carácter sacral de las fitas en Formentera y apunta el temor de que surjan “en el futuro enconadas incidencias, dado que el prototípico inversor (¿invasor?) suele desconocer” aquel carácter sacral de las fitas y por ello José Cerdá reclama de las Instituciones públicas la protección y revitalización de la figura.

 En busca de la fita primitiva

El origen de la propiedad privada en Formentera tiene un origen relativamente reciente pues salvo asentamientos esporádicos de ibicencos, Formentera queda despoblada en el siglo XV a consecuencia de la dureza de las condiciones de vida agravadas por las invasiones berberiscas.

La concesión de Gracias Reales a dos ibicencos Marc Ferrer y (su yerno) Antoni Blanc a finales del siglo XVII supuso la atribución del derecho de propiedad de donde traen causa todas las fincas que existen hoy en Formentera.

Las fitas que delimitaron estas primeras fincas de Formentera así como algunas de las divisiones posteriores de las mismas aún se conservan hoy en día y algunas han sido señalizadas y protegidas, otras pasan sin embargo totalmente desaparecidas.

Una de esas fitas primitivas es la que señala la primera división de La Mola y se encuentra situada en su zona Sur-Oeste, en las llamadas Pesqueras Altas. La había intentado localizar varias veces, siempre infructuosamente hasta que este verano acudí a la verdadera fuente de sabiduría: los mayores.

Me aseguraron que un vecino de La Mola, Xumeu den Carlos, podría llevarme hasta esta fita primitiva. Así un caluroso atardecer del mes de Julio recogí al señor Xumeu con mi coche y desde su casa nos dirigimos hacia Ses Pesqueres Altes.

Mientras conduzco pienso que quizá debería habernos acompañado alguno de sus hijos; el señor Xumeu hace ya varios años que cumplió los ochenta y la zona a la que nos dirigimos es de acceso complicado. Hay un primer tramo de terreno pedregoso y matorral tupido que conduce al balcón de un acantilado imponente en el que el suelo está sembrado de cráteres. Tropezar es fácil y el hecho que la cobertura del móvil sea nula no ayuda a tranquilizarme.

Mis temores se disiparon en cuanto el señor Xumeu bajó del coche. Mientras yo cerraba las puertas el comenzó a andar y cuando me di la vuelta ya me sacaba unos cincuenta metros.

En unos minutos estábamos ante la fita: aquí todo un símbolo de la primitiva propiedad privada en Formentera.

De regalo me llevé además ese día la explicación que me dio el señor Xumeu sobre el antiguo uso que se daba antiguamente a esos cráteres que horadan toda esta zona: cuando Xumeu era joven los vecinos se ocupaban de mantenerlos limpios de maleza y tierra, en Formentera el agua dulce es un tesoro (no hay ríos ni lagos) y esos agujeros se llenaban de agua de lluvia y luego se cubrían con losas asegurando así un abastecimiento de agua para consumo humano. Una forma consuetudinaria de aprovechamiento comunal ya extinguida.

Antes de abandonar la zona el señor Xumeu me señala el fondo del acantilado.  Allí dejaban hasta hace bien poco algunos pescadores sus llaüts y hasta allí, por un sendero vertical, se aventuraban jugándose el tipo, jóvenes como Xumeu en busca de su sustento antes de la llegada del turismo.

Fita primitiva. Formentera.

Fita primitiva. Formentera.

 

Bartolomé Tur, En Xumeu den Carlos: mi guía en la búsqueda de la fita primitiva

Bartolomé Tur, En Xumeu den Carlos: mi guía en la búsqueda de la fita primitiva

Paredes de piedra seca
La repoblación efectiva de Formentera se realiza a partir del siglo XVIII. Los titulares de las primeras Gracias Reales dividen y adjudican lotes de tierra a colonos ibicencos que se establecen en Formentera y reciben las tierras con la obligación de hacerlas cultivables.

De esta época son los primeros censos que se arrastran hoy como cargas en el Registro de la Propiedad en la fincas actuales y que provocan una mezcla de temor y curiosidad en el comprador extranjero cuando se le explica que, mientras no se cancele ese gravamen, su finca está (solo formalmente) sujeta a “la obligación de entregar uno de cada diez de lo que se coja, críe o cultive” en ella.

La conversión del terreno árido de Formentera en suelo cultivable exigió una labor titánica: bajo una primera y fina capa de tierra la isla esconde una coraza de piedra que es necesario retirar para convertirlo en suelo agrícola. Esas piedras retiradas del terreno se utilizaron para levantar muros que cumplen la función primordial de deslindar propiedades y también otras: delimitar zonas de finca (tancas) destinadas a distintos tipos de aprovechamiento, proteger del viento e impedir el paso del ganado.

Para su construcción no se utilizó barro ni cemento ni ningún otro elemento más que las piedras, alineadas en dos hileras paralelas que dejan un hueco en medio rellenado de piedras de pequeño tamaño y recubierto, en su parte superior con losas de gran tamaño que dan estabilidad a la construcción y a las que se le da una pequeña inclinación. Esta inclinación de las losas superiores es un dato trascendental en el Derecho Consuetudinario local: la propiedad de la pared pertenece al propietario de la finca hacia la que cae la inclinación de las losas.

Recientemente el pleno del Consell Insular de Formentera ha aprobado una resolución proponiendo la adhesión a la candidatura internacional de las paredes de piedra seca de Formentera  para formar parte de la lista representativa del Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad (UNESCO).

Piedra Seca. Formentera

Piedra Seca. Formentera

(Mi agradecimiento a Xavier Álvarez de Lara y  Jaume Ferrer por las fotos e informaciones sobre fitas y piedra seca)

Acerca del autor:

Notario de Formentera (Islas Baleares).

Javier González Granado – ha escrito posts en NotaríAbierta.


 

 

1 Comentarios

  1. Delicioso artículo. Qué capacidad metafórica de la fita: colocada por los dos propietarios (consentimiento pétreo /convergencia de consentimientos) y el apoyo, ajeno al consentimiento, de las otras dos piedras de cada testigo. Y las paredes de piedra seca, que se inclinan, como una querencia, hacia su dueño. Formentera, donde las piedras hablan. Sin embargo creo que hay una pequeña inexactitud: no hay ríos ni lagos, se dice. Sin embargo yo sé de una laguna de agua dulce (Estany Pudent), que encierra una leyenda, de la que se habla en el relato de “Mayo” del maravilloso libro de relatos de Formentera, “6 (de 12) formas de morir en Formentera” de un tal Javier González Granado, notario del paraíso en turquesa que te atrapa para siempre, Formentera.

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